miércoles, 24 de febrero de 2016

Amor verdadero

Lectura bíblica: Juan 4: 1-30 (29)

Jesús y la mujer samaritana

Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan
(aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),
salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.
Y le era necesario pasar por Samaria.
Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José.
Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.
Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.
Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.
La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.
10 Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.
11 La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?
12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?
13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;
14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.
15 La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.
16 Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.
17 Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;
18 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.
19 Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.
20 Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.
21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.
22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.
23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
25 Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.
26 Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.
27 En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? o, ¿Qué hablas con ella?
28 Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres:
29 Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?
30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.
Esta es la historia incomparable de una mujer conocida como la samaritana.
El escenario hay que entenderlo para lograr capturar la trascendencia que tiene la narración.
Si miramos con detenimiento el mapa de este tiempo nos daremos cuenta de la vecindad que tenían los dos pueblos, el samaritano y el judío, pero al revisar la historia también nos daremos cuenta de la enemistad que existía entre estos dos pueblos, de modo que un judío para pasar hacia el sur debía dar se la vuelta por el este del Jordán lo cual hacía el viaje mas largo pero mas seguro. Cruzarlo era peligroso.
Basta echar un vistazo al libro de Nehemías cap. 4:1-2 para reconocer el problema. Fue a mediados del siglo V aC cuando un nieto del sacerdote judío se casó con una hija de Sanbalat, quien al momento era uno de los principales gobernadores de Samaria.
Los samaritanos eran considerados una amenaza para la pureza de Israel, a tal extremo que los habían construido en el monte Gerizim otro altar para que compitiera con Jerusalén y decían que aquí se debía adorar a Dios. Creían y respetaban el pentateuco pero no así los salmos ni los profetas.
Fue un siglo y medio antes de la venida de Jesús, en época delos macabeos que se destruye el templo en Gerizim, sin embargo se consideraba el lugar sagrado para los samaritanos.
Por otro lado estaba allí el pozo de Jacob, primera propiedad enclavada de la tierra prometida, en donde también se encuentra el lugar en donde se sepultó a José (Josué 24:32). Allí Jacob puso su tienda para acampar (Génesis 33:18-19) y construyó un altar que lo llamó El-Elohe-Tsrael que significa “El Dios de Israel”. El pozo era el lugar mas emblemático, daba agua dulce a diferencia de losa salobres fuentes que le rodeaban.
Bueno en este escenario se da el diálogo mas impactante de Jesús con una mujer muy necesitada pero inteligente y llena de argumentos para evadir a Jesús.
El Señor sabía todo el antecedente histórico y religioso pero sobre todas las diferencia conocía la necesidad de esta mujer y le ofrece calmar su sed espiritual. Ella se quebranta e inicia una nueva vida con Jesús.
Quiera Dios que nosotros también seamos tocados en nuestra necesidad y calmados la sed espiritual sin importar, nacionalidad, raza, sexo, etc.

Pastor Roberto Proaño

jueves, 4 de febrero de 2016

Una mujer consagrada a Dios

Lectura bíblica: 1 Samuel 1:1-28 (27)

Hubo un varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo.
Y tenía él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía.
Y todos los años aquel varón subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios a Jehová de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes de Jehová.
Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte.
Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos.
Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque Jehová no le había concedido tener hijos.
Así hacía cada año; cuando subía a la casa de Jehová, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía.
Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿por qué no comes? ¿y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?
Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová,
10 ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente.
11 E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.
12 Mientras ella oraba largamente delante de Jehová, Elí estaba observando la boca de ella.
13 Pero Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y Elí la tuvo por ebria.
14 Entonces le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás ebria? Digiere tu vino.
15 Y Ana le respondió diciendo: No, señor mío; yo soy una mujer atribulada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.
16 No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora.
17 Elí respondió y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.
18 Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.
19 Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella.
20 Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová.
21 Después subió el varón Elcana con toda su familia, para ofrecer a Jehová el sacrificio acostumbrado y su voto.
22 Pero Ana no subió, sino dijo a su marido: Yo no subiré hasta que el niño sea destetado, para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre.
23 Y Elcana su marido le respondió: Haz lo que bien te parezca; quédate hasta que lo destetes; solamente que cumpla Jehová su palabra. Y se quedó la mujer, y crió a su hijo hasta que lo destetó.
24 Después que lo hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de harina, y una vasija de vino, y lo trajo a la casa de Jehová en Silo; y el niño era pequeño.
25 Y matando el becerro, trajeron el niño a Elí.
26 Y ella dijo: !!Oh, señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová.
27 Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí.
28 Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová.
Y adoró allí a Jehová.
En esta oportunidad revisaremos la vida de una mujer que sufre por la esterilidad, no puede tener hijos, nos recuerda lo sucedido con Sara y Abraham.
El nombre de su esposo es Elcana. Este hombre era bígamo, lo cual no significa que la biblia lo muestre como ejemplo a seguirse sino mas bien lo contrario.
Su otra esposa se llamaba Penina, que significa Perla, mientras que Ana significa Gracia.La diferencia sustancial entre estas dos mujeres era que la una tenía hijos y la otra no, lo cual le servía como argumento para molestarla a la segunda. En contraparte dice el relato bíblico que Elcana prefería a Ana a pesar de no tener hijos con ella.
Por un momento haremos abstracción del tema de la bigamia y analizaremos la conducta de estas dos mujeres. La maternidad otorga una distinción a la mujer y una aflicción a la que no puede concebir.
Ser como Penina, no es una distinción. Es una vergüenza que usa esta bendición de ser madre para conseguir beneficios temporales. Provocaba el dolor de Ana porque el Señor no le había dado la oportunidad de ser madre. La hería y le provocaba ira, irritándola y entristeciéndola.
Hoy en día aquellos varones que distraen su vida teniendo hijos fuera del matrimonio, lo que consiguen es levantar ira y entristecerse, para el resto de la vida, a no ser que el Señor les conceda el perdón y sus esposas hagan lo propio.
Por otro lado esta historia nos anima a reconocer que Dios es el Dios de la vida. Miremos lo que hizo Ana en su desesperación. Oró fervientemente a Jehová qué consiguió? Que le responda dándole un hijo en su vientre.
Lo notable es que siendo su único y pretendido hijo, ella lo ofrece a Señor y este hijo llamado Samuel (Dios escuchará) es entregado a tierna edad en el templo para que sea educado y llegue a ser el último de los jueces de Israel.
A Samuel le corresponde educarse con Elí, pero su carácter y dedicación la tuvo de su madre. Aun es un ejemplo para los hijos del sacerdote que, eran un ejemplo de lo peor, me refiero a Ofni y Finnes.
El día de hoy conviene preguntarse que modelo de mujer seguimos y que dedicación hemos hecho de nuestros hijos.

Pastor Roberto Proaño

sábado, 30 de enero de 2016

Vivir con esperanza

Lectura bíblica: Rut 1:1-22 (16) TU PUEBLO SERA MI PUEBLO Y TU DIOS MI DIOS
 Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos.
El nombre de aquel varón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y los nombres de sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí.
Y murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos,
los cuales tomaron para sí mujeres moabitas; el nombre de una era Orfa, y el nombre de la otra, Rut; y habitaron allí unos diez años.
Y murieron también los dos, Mahlón y Quelión, quedando así la mujer desamparada de sus dos hijos y de su marido.
Entonces se levantó con sus nueras, y regresó de los campos de Moab; porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan.
Salió, pues, del lugar donde había estado, y con ella sus dos nueras, y comenzaron a caminar para volverse a la tierra de Judá.
Y Noemí dijo a sus dos nueras: Andad, volveos cada una a la casa de su madre; Jehová haga con vosotras misericordia, como la habéis hecho con los muertos y conmigo.
Os conceda Jehová que halléis descanso, cada una en casa de su marido. Luego las besó, y ellas alzaron su voz y lloraron,
10 y le dijeron: Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo.
11 Y Noemí respondió: Volveos, hijas mías; ¿para qué habéis de ir conmigo? ¿Tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros maridos?
12 Volveos, hijas mías, e idos; porque yo ya soy vieja para tener marido. Y aunque dijese: Esperanza tengo, y esta noche estuviese con marido, y aun diese a luz hijos,
13 ¿habíais vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes? ¿Habíais de quedaros sin casar por amor a ellos? No, hijas mías; que mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha salido contra mí.
14 Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella.
15 Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella.
16 Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios.
17 Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.
18 Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.
19 Anduvieron, pues, ellas dos hasta que llegaron a Belén; y aconteció que habiendo entrado en Belén, toda la ciudad se conmovió por causa de ellas, y decían: ¿No es ésta Noemí?
20 Y ella les respondía: No me llaméis Noemí,[a] sino llamadme Mara;[b] porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso.
21 Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?
22 Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada.
En el conjunto de estos tópicos en que revisamos las vidas de mujeres de la biblia, hemos de reparar en episodios sobresalientes, llenos de historia y de alto contenido simbólico, incluyendo los nombres propios.
Ruth es un a mujer viuda y extranjera que se fue a vivir fuera de su tierra. Experimenta la pobreza mas grande. Forma parte de una familia que se desmorona y se desarma. Le llegaron calamidades tras calamidades.
Esta historia nos enseña a como asumir las pérdidas y no desmayar. A como cultivar la esperanza y vivir en confianza de lo que Dios hará.
La historia de Ruth se inicia al final de los Jueces en el AT.
Se ambienta en un área geográfica que cobrará mucha importancia en el paso de los siglos. Para ese momento era un lugar pobre e insignificante, Belén, allí se sepultaría a Raquel, la esposa de Jacob (Gen 35:19). Mas tarde sería el lugar natal de David y desde luego sería el lugar en donde nació Jesús.
Elimelec cobra importancia porque es su familia quien se conecta con esta historia y forma parte de la vida del Salvador Jesucristo.
Hablamos de Noemí y sus hijos Mahlón y Quelión, que urgidos por el hambre dejan Belén para buscar mejores día en Moab.
Vale la pena recordar algunos detalles de Moab, tierra de pecado y paganismo que es en donde estos hombres consiguen esposas, Orfa (terca) y Ruth (amistad).
Curiosamente tanto Noemí (agradable) que era la suegra como sus nueras enviudan. Ella llega a sugerir que le cambien su nombre y le llamen Mara (amarga) porque esa era la condición en que vivía.
Una vez que habían enviudado, Noemí decide regresar a su tierra en Jerusalén y a la vez decide dejar libres a sus nueras ya que nada las unía.
Entonces surge un hecho sobresaliente, Orfa se regresa a Moab, mientras Ruth decide unir su vida a la de Noemí (16) resaltando una decisión que sería a la postre la bendición para todos.
No hay mejor explicación de la redención en el AT que esta historia.
Es Jesús quien nos redime en el NT y le da sentido a todas estas historias.
Oro para que el Señor nos de a todos esta convicción de redención por su sangre en la cruz.

Pastor Roberto Proaño

jueves, 21 de enero de 2016

Cuando Dios obra



Lectura bíblica; Josué 2:1-24

Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó. Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí.
Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para espiar la tierra.
Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado a tu casa; porque han venido para espiar toda la tierra.
Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran.
Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaréis.
Mas ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los manojos de lino que tenía puestos en el terrado.
Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados; y la puerta fue cerrada después que salieron los perseguidores.
Antes que ellos se durmiesen, ella subió al terrado, y les dijo:
Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros.
10 Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido.
11 Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.
12 Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová, que como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal segura;
13 y que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas, y a todo lo que es suyo; y que libraréis nuestras vidas de la muerte.
14 Ellos le respondieron: Nuestra vida responderá por la vuestra, si no denunciareis este asunto nuestro; y cuando Jehová nos haya dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y verdad.
15 Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana; porque su casa estaba en el muro de la ciudad, y ella vivía en el muro.
16 Y les dijo: Marchaos al monte, para que los que fueron tras vosotros no os encuentren; y estad escondidos allí tres días, hasta que los que os siguen hayan vuelto; y después os iréis por vuestro camino.
17 Y ellos le dijeron: Nosotros quedaremos libres de este juramento con que nos has juramentado.
18 He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana a la ventana por la cual nos descolgaste; y reunirás en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre.
19 Cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu casa, su sangre será sobre su cabeza, y nosotros sin culpa. Mas cualquiera que se estuviere en casa contigo, su sangre será sobre nuestra cabeza, si mano le tocare.
20 Y si tú denunciares este nuestro asunto, nosotros quedaremos libres de este tu juramento con que nos has juramentado.
21 Ella respondió: Sea así como habéis dicho. Luego los despidió, y se fueron; y ella ató el cordón de grana a la ventana.
22 Y caminando ellos, llegaron al monte y estuvieron allí tres días, hasta que volvieron los que los perseguían; y los que los persiguieron buscaron por todo el camino, pero no los hallaron.
23 Entonces volvieron los dos hombres; descendieron del monte, y pasaron, y vinieron a Josué hijo de Nun, y le contaron todas las cosas que les habían acontecido.
24 Y dijeron a Josué: Jehová ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y también todos los moradores del país desmayan delante de nosotros.


Al inicio de este nuevo año los temas redundan sobre las acciones de Dios y esto tiene sentido.
Dios quiere que nadie se pierda, quiere que todos se salven. El pacientemente nos da el tiempo, el lugar y las oportunidades para decidir por una nueva vida.
Esta historia conjuga los imposibles humanos para mostrar los posibles divinos.
El antecedente histórico solo demuestra que la situación bélica era de grave pronóstico para los judíos. Los amorreos tenían historia de ser los mas violentos y triunfantes invasores además de ser corruptos. Por esta razón Dios les quitó sus tierras y se las dio a Abraham, Deuteronomio 18:12; 1 de Reyes 21:26; Génesis 15:16. Este tiempo había llegado
Según Josué 1, Moisés había muerto al igual que la generación que le acompañaba.
Había el antecedente de que dos jóvenes, Josué y Caleb, habían sido los únicos que al regreso de la misión de espiar la tierra prometida no estuvieron de acuerdo con la mayoría y curiosamente son los sobrevivientes Éxodo 12:37; Números 14:30, 35
Qué hicieron estos jóvenes?
Entraron en casa de Rahab, la ramera. Una mujer que viví del negocio de su cuerpo en medio de los amorreos, es decir de una moral cuestionada.
Dios la va a usar y bien vale descubrir algunos detalles de esta historia para aprovecharla.
Dios no va a premiar la mentira de esta mujer ni su pasado de vida, se va a reconocer su naciente fe.
El evangelio de Mateo 1:5-6 consagra la vida de esta mujer mostrando como forma parte de la genealogía del rey de David, de Booz y de Jesús.
En el libro de Hebreos su nombre se inscribe con mayúsculas como ejemplo de fe.
La lección central es que para Dios los antecedentes personales son solo eso y no son condicionantes para ser salvos.
Quiera Dios que cada uno de nosotros sea llamado para cumplir con tareas en el reino, no importando el lugar que nos toque.
Pastor Roberto Proaño

martes, 15 de diciembre de 2015

Natividad de Jesús (Christmas)

Lectura bíblica: Lucas 2: 8-20(9)

Los ángeles y los pastores

Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.
Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.
10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.
13 Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:
14 !!Gloria a Dios en las alturas,
Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! m
15 Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado.
16 Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.
17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño.
18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.
19 Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
20 Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.
Una refulgente luz apareció en el firmamento y provocó temor. Esta era la gloria de Dios que los rodeó.
Los pastores simbolizan a la gente entendida y temerosa de todos los tiempos. Es que el conocimiento y la fe no están reñidos.
La voz de un ángel calmó la ansiedad de estos hombres que con seguridad estaba absortos y llenos de miedo ante el fenómeno sobrenatural.
El anuncio angelical era para ellos pero también estaba dispuesto para todo el pueblo.
En la ciudad de David ha nacido un Salvador que es Cristo el Señor.
Muchas veces he pensado con una mente secular y me ha admirado de encontrar a tantos detalles coincidentes y tan bien tejidos.
Un Dios que se aparece en el momento preciso de la historia y la cambia, pero la cambia según estaba profetizado siglos antes por otras personas. Basta leer a Isaías y entender este hecho en el tiempo transcurrido.
Un nacimiento con lujo de detalles que incluyen la ciudad y el lugar con mucha precisión igualmente anunciado en Miqueas.
Unos padres escogidos por voluntad de Dios que no dejaron de sorprenderse por tal designación.
Un cortejo de pastores y de magos que siguiendo las señales del cielo, la estrella, buscan el lugar para adorar al recién nacido rey.
El canto que se escuchaba retumbar de esa primera cantata decía: ¡GLORIA A DIOS EN LAS ALTURAS, Y EN LA TIERRA PAZ, BUENA VOLUNTAD PARA CON LOS HOMBRES!
El plan de Dios se había cumplido y había gozo en el cielo, gozo que se proyectaba hacia la tierra provocando paz. Este regalo precioso era de buena voluntad de parte de Dios para todos los habitantes de la tierra y de todos los tiempos.
Este anuncio dejó la inquietud en los pastores de ir y verificar lo anunciado. En efecto encontraron al niño en un pesebre envuelto en pañales y acompañado d sus padres.
Cotejaron las versiones de lo vivido por unos o otros y confirmaron que este era el niño.
Su madre quedó sorprendida y meditando en su corazón sobre este hecho que la marcaría para toda la vida. No obstante hay que recalcar que este hecho no reemplaza la figura de Jesús como Salvador ni la vuelve intermediaria de sus acciones.

Pastor Roberto Proaño

martes, 8 de diciembre de 2015

Laodicea

Lectura bíblica: Apocalipsis 3: 14-22(15)

El mensaje a Laodicea

14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente!
16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la verg:uenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Se trata de una iglesia orgullosa ¡que daba asco!
Un terremoto en el año 60-61 aC. acabó con esta ciudad que era muy rica por su actividad comercial.
Mientras las otras ciudades recibieron ayuda para reconstruirse, Sardis por ejemplo, esta ciudad orgullosa no lo hizo y juntaron los hombres ricos para reconstruirla. Este fue su orgullo.
El verso 14 muestra a Cristo como el Amén, el testigo fiel y veraz y “el soberano de la creación de Dios”. Isaías 65:16 hace alusión al Dios del Amén.
El verso 15, en contraste con el Amén, muestra que eran tibios. El título de “soberano” presupone un gran conocimiento. Esto lo mostraremos en la lectura del libro de Colosenses 4:16 y 2:1-7
El verso 16 nos lleva a reflexionar sobre el porque de este ejemplo y la explicación es geográfica. Laodicea estaba rodeada de ciudades que tenían vertientes de aguas, unas calientes (Hierápolis) y otras frías (Colosas) pero curiosamente las aguas que desembocaban en esta ciudad eran nauseabundas y tibias llenas de minerales que la hacían no consumibles.
El pensamiento del autor refleja el concepto de que lo caliente es lo óptimo, lo tibio es malo y lo frío lo peor.
El diagnóstico de su mal se resume en el verso 17 con los calificativos de desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
Lo hermoso de estas observaciones es que abre una posibilidad de respuesta que exige, reconocimiento del pecado, arrepentimiento y perdón del mismo. Entonces se abrirá la puerta para recibir al Señor de Señores y El participará de los mas íntimos momentos.
Comer juntos es la expresión de máxima amistad. Por esta razón atacaron a Jesús ( Lucas 15:2).
Juan 13:23 nos muestra la mayor distinción.
Al recibir a Cristo en tu corazón te haces partícipe de su triunfo y su trono en su gloria.

Pastor Roberto Proaño

miércoles, 2 de diciembre de 2015

La iglesia Filadelfia

Lectura bíblica: Apocalipsis 3:7-13

El mensaje a Filadelfia

Escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:
Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.
He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado.
10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.
11 He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.
12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.
13 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
Esta es la sexta carta escrita por el apóstol Juan en su visión apocalíptica desde la isla de Patmos.
Se la conoce como la ciudad de amor fraterno. Según la definición de Juan es una iglesia débil pero fiel.
Esta ciudad fue fundada por habitantes que vinieron de Pérgamo en el siglo 2 aC. Su nombre se debe a Atalo II Filadelfus de Pérgamo. Fue la ciudad de avanzada de la cultura helénica. Por esta razón se llamaba “la puerta de oriente”.
Fue una ciudad azotada por múltiples terremotos.
En el verso 7 Cristo se presenta como “el Santo” ”el verdadero”
Cuando se refiere al que tiene las llaves de David, hace alusión a Isaías 22: 15-22.Vale la pena revisarlo. Cristo hará lo mismo; abrirá y cerrará puertas.
El versículo 8 es una promesa de una puerta abierta en una visión misionera para rescatar a los que habían seguido a Satanás.
Les recuerda que son débiles, concordando con las declaraciones bíblicas de que cuando soy débil entonces soy fuerte. 2 Cor. 12:10; 1 Cor. 1: 25-29.
Según el verso 3:10 al no negar a Jesús se produce una respuesta ”Te guardaré el día de la prueba”.
Los filadelfianos no traicionaron el nombre de Cristo pese a que Tiberio levantó un templo en honor a su hijo adoptivo Germánico.
Tiberio había reconstruido la ciudad después del terremoto y había gratitud para el emperador. Lo cual significaba ejercer presiones para adorar al César, pero no lo hicieron, de allí el verso 3:12.
El verso 11 hace referencia a la segunda venida del Señor en poder y gloria para los fieles y siempre está próxima. La corona vista desde el AT en Exodo 29:6; 39:30; Lv 8:9 habla de la corona sobre la frente del Sumo Sacerdote y decía “Santo para Yahve”
Segú Exodo 33: 5-6 fueron despojados de sus atavíos pero Dios los coronará nuevamente Isaías 35:10.
Según la tradición judía un millón de demonios les despojaron de esas coronas (Shababath 88ª)
-Lo interesante es que termina anunciando que el vencedor será: -Columna del templo de mi Dios
-Nunca mas saldrán de allí y sus nombres se aseguraran en el cielo.

Pastor Roberto Proaño
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