domingo, 16 de octubre de 2011

Testimonio eficaz


Lectura Bíblica
1 Juan 2: 1-6 (6)
2:1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.
2:2 Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
2:3 Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.
2:4 El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él;
2:5 pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.
2:6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.
El testimonio es una palabra que significa dar una declaración que afirma o asegura una cosa. También representa una prueba, justificación y comprobación de la certeza o existencia de una cosa. El testimonio cristiano como valor es más que una afirmación o declaración, es el ejemplo de vida que damos a los demás a partir de nuestros principios y valores cristianos. Es la evidencia real del cambio que Jesucristo ha realizado en nuestras vidas.
El cristiano está llamado a dar testimonio de su fe verdadera en Jesucristo a través del ejemplo de vida, ya sea por medio de palabras, actos o gestos. Y esto no para vanagloria propia sino para que vean y crean en el Señor Jesucristo. Pero, como suele suceder en toda práctica de un valor, no siempre todos son consecuentes con los mismos. Hay los que hablan y pregonan la vigencia de algún valor y luego con sus actos contradicen todo lo afirmado. En estos casos solemos decir: mal testimonio de vida.
El testimonio de vida tiene dos aspectos: el testimonio personal y el testimonio colectivo. En ambos casos los testimonios tienen como propósito dar a conocer el nuevo cambio de vida, la plenitud de vida en Cristo. El cambio de una vida mediocre a una vida de calidad.
Hoy el mundo necesita de los ejemplos de vida, tanto personales como colectivos, que conlleven a un cambio radical y cuyos resultados sean una vida feliz y agradable. Necesitan este testimonio los padres de familia, los hijos, los gobernantes, los maestros, los cristianos y toda persona que anhela un mundo mejor.
Jesús mismo es un ejemplo o testimonio de vida. Vino al mundo a redimir a todo aquel que estaba perdido y otorgarle una vida abundante a través de la fe en Él. Dio su vida como sacrificio vivo. Todo su ministerio es ejemplo de santidad y obediencia a su Padre celestial.
Vivir la fe y proclamar sus enseñanzas es lo que nos pide Jesús. A través de la propia vida, buscando las ocasiones para hablar, no desaprovechando ni una sola oportunidad que se nos presente, damos a conocer al Señor. Nuestra tarea consiste, en buena parte, en hacer alegre y amable el camino que lleva a Cristo. Si actuamos así, muchos se animarán a seguirlo, y a llevar la alegría y la paz del Señor a otros hombres. ¡El mundo sería un lindo paraíso para habitar!
Que el Señor de la Vida nos ayude a dar buen testimonio de nuestras fe cristiana, ahora y siempre. Amén.
Pr. Julio Cabrera

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