jueves, 18 de junio de 2015

Prosigue con la misión



Lectura bíblica: Hechos 18:1-21 (9)

18  Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto.
Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos saliesen de Roma. Fue a ellos,
y como era del mismo oficio, se quedó con ellos, y trabajaban juntos, pues el oficio de ellos era hacer tiendas.
Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo,[a] y persuadía a judíos y a griegos.
Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo.
Pero oponiéndose y blasfemando éstos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles.
Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga.
Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados.
Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles;
10 porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.
11 Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios.
12 Pero siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se levantaron de común acuerdo contra Pablo, y le llevaron al tribunal,
13 diciendo: Este persuade a los hombres a honrar a Dios contra la ley.
14 Y al comenzar Pablo a hablar, Galión dijo a los judíos: Si fuera algún agravio o algún crimen enorme, oh judíos, conforme a derecho yo os toleraría.
15 Pero si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, vedlo vosotros; porque yo no quiero ser juez de estas cosas.
16 Y los echó del tribunal.
17 Entonces todos los griegos, apoderándose de Sóstenes, principal de la sinagoga, le golpeaban delante del tribunal; pero a Galión nada se le daba de ello.
18 Mas Pablo, habiéndose detenido aún muchos días allí, después se despidió de los hermanos y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila, habiéndose rapado la cabeza en Cencrea, porque tenía hecho voto.
19 Y llegó a Efeso, y los dejó allí; y entrando en la sinagoga, discutía con los judíos,
20 los cuales le rogaban que se quedase con ellos por más tiempo; mas no accedió,
21 sino que se despidió de ellos, diciendo: Es necesario que en todo caso yo guarde en Jerusalén la fiesta que viene; pero otra vez volveré a vosotros, si Dios quiere. Y zarpó de Efeso.


No temas, sino habla, y no calles.

El ambiente de agitación, por protestas y blasfemias en contra de Pablo, son los distintivos de estos días en Corinto.

Pablo, en un gesto de hastío se sacude los vestidos y deja en los burlones la responsabilidad de la muerte de Jesús. Poco o nada entendían de esto, lo único que querían era callar a Pablo y su predica de salvación en Cristo Jesús.

Interesa descubrir el hallazgo con varias personas que en cambio fueron sensibles al mensaje y al llamado.

Primero hay una pareja, Priscila y Aquila, con quienes se identifica rápidamente, pues hasta compartían el mismo oficio.

Justo es el nombre de un hospedador, Crispo el principal de la sinagoga, se entiende que conocía de las sagradas escrituras y creyó en el Señor junto con los de su casa.

Todos los que se convertían no demoraban en bautizarse. Esto es un hecho sobresaliente de obediencia e identidad de nuevas criaturas.

Pero no cabe dudas que las luchas y las tenciones del día deben haber hecho mella en Pablo.

De ahí que es importante este verso, cuando se revela una nueva visión en la vida del apóstol, Dios le habla y le pide que no calle y que prosiga con su ministerio de predicación.

Le ofrece protección y seguridad de que nada malo le iba a ocurrir y aparentemente era porque  muchos se habían convertido y había un gran número de creyentes.

Todo este preámbulo para enfrentar un juicio instaurado por los judíos ante un tribunal romano presidido por Galión. Este no encontró motivos de sanción para Pablo y rechazó las acusaciones.

Los judíos molestos por este hecho se volcaron sobre su líder llamado Sóstenes y aplacaron su ira maltratándolo a él.

Priscila y Aquila se mantuvieron junto a Pablo y siguieron su camino de predicación juntos.

La lección se encierra en no abandonar la tarea propuesta.

Pastor Dr. Roberto Proaño


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